GrITO
Antonio Rodríguez Suárez:
“Al final vamos a curar entre
nosotros”

El ex director comercial de la compañía de Heineken sufre de depresión desde hace más de dos años. Antiguas actividades como lo eran el ciclismo y las pequeñas reuniones no le despiertan ninguna emoción.
¿Cuándo cree que comenzó su depresión?
Yo diría que comenzó hace dos años. Antes de eso, yo era un gran meditador. Pero creo que el límite del placer del ser humano está puesto en algún sitio. El ser humano no está preparado para ello o hay una fuerza que no le deja disfrutar de ello. Medite tanto que me pasé de tuerca. La sensación al meditar era tan brutal... Sin embargo, también creo que vivir tantos años enfrascado en el trabajo... (más de 100 personas dependían de mí) despertarme a las siete de la mañana, salir en avión a las once de la noche… Cuando acabó todo eso, aquello que había hecho durante los últimos treinta años, me quedé vacío.
¿Cómo se dio cuenta de que había entrado en depresión?
Me encanta la gente. Y sinceramente, creo que el ser humano ha nacido para estar en contacto con la gente. Soy de esas personas que cree que si un humano nace sin ningún contacto físico la palma, así de sencillo. Me dí cuenta de que no estaba en
mi salsa. No disfrutaba de lo que antes me daba placer ( que era prácticamente todo). Me dí cuenta de que me había olvidado de cómo se disfrutaba. Me sentía apático. Sin emociones.
Bueno, pero si usted ha vivido los últimos 60 años disfrutándolos enormemente salvo los dos anteriores, debería darse por satisfecho ¿No?
Si, he disfrutado de los 60 anteriores años a tope. Pero es que yo quiero otros cincuenta. Y te aseguro que los voy a encontrar.
¿Qué pensó su familia cuando le comentó toda la situación psicológica?
Mi familia no se lo creía. Mis amigos hoy por hoy siguen sin creérselo (aunque me encuentre en un hospital psiquiátrico sometido a tratamiento). “¿Cómo vas a tener tu depresión, Antonio. Anda ¡Por favor!”, me decían (y me dicen).
¿Qué opina de la situación actual en los medios acerca de la salud mental?
La cantidad de recursos dedicados a la salud mental son mínimos. Sinceramente, con la covid se han destinado muchísimos más recursos, para una enfermedad, que al fin y al cabo, la coges y se va. Sin embargo, una enfermedad mental que te acompaña toda la vida, es algo que puede joderte para siempre. Y creo sinceramente
que se destina muy poco dinero y muy pocos recursos. Las enfermedades psicológicas muchas veces son las causantes de otras patologías (llamemosles físicas), por lo tanto al invertirse en salud debería ir un gran porcentaje al apartado de salud mental. Es algo importantísimo. Puede joderte la vida.
¿Qué opina del centro psiquiátrico en el que está recibiendo tratamiento “San Juan de Dios”?
Sinceramente, al final nos vamos a curar entre nosotros. Muchas veces me sorprende que este sea la clase de personal que necesitan las personas que entran aquí. Hay mucha gente buena, pero también mucha gente incompetente, sin un solo grado de empatía, sin nada que aportar al ambiente. Creo que hacemos más los pacientes por nosotros, que el personal. Lo que cura de verdad, es el amor. El amor desinteresado. Ayudar a la gente es bueno, para el que ayuda y para tí. Esa es la verdad.
¿A causa de la depresión ha tenido ideas relacionadas con el suicidio?
Creo que a todo el mundo se le pasan por la cabeza esa clase de ideas en algún momento de su vida. Es una debilidad del ser humano. Sin embargo, una cosa es la idea y otra la intención. Yo nunca he tenido la intención de, solamente un mero pensamiento.
Como se que un día acabaré muriendo, pues no me urge adelantarlo (risas)
¿Qué consejos daría a aquellas personas que sufren de esta dolencia?
En 1º lugar en España, la definición de ansiedad o depresión está mal hecha. Cuando hablamos de ansiedad estamos hablando de miedo. Miedo a que te deje tu pareja, a suspender un examen, a la muerte, pero miedo al fin y al cabo. Lo primero que se debería hacer es redefinir esa acepción y después continuar con las modificaciones.
En 2º lugar, creo que los seres humanos enfocamos mal los pensamientos. Nosotros no somos esos pensamientos que corren por nuestra cabeza. Están pero no nos conforman. Es una putada lo que nos hace sufrir.¡. Lo que se debe hacer es observar esos pensamientos, desde una distancia, desde la posición del observador, sin casarte con ellos.