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Laura de la Isla: “He sufrido en mis propias carnes el machismo de la industria cinematográfica”

Laura de la Isla, nacida en Mallorca en el 1987, comenzó con la danza y dio un salto a la interpretación, pero siempre se ha mantenido sobre los escenarios y tiene la intención de continuar haciéndolo. Cuando no actúa, crea. Sin embargo, como muchas compañeras actrices, ha sufrido en sus propias carnes el machismo de la industria del cine.
¿Cómo surgió el deseo de ser actriz?
Yo empecé con la danza. Me pasé la infancia, la juventud y la adolescencia en los escenarios. Cuando tuve que elegir la carrera les dije a mis padres que quería estudiar artes escénicas, y bueno, me dijeron que estaría mejor otra carrera. Aproveché esta oportunidad para elegir una carrera que no estuviera en Mallorca y me fui a Madrid. Al llegar a la facultad encontré un grupo de teatro y me apunté sin pensarlo. Todo lo que tenía que ver con los escenarios era para mí. Estaba lesionada de las rodillas así que me centre en la interpretación. Me empezó a salir trabajo y no fue hasta que entré en la escuela de Juan Carlos Coraza, que me di cuenta de que estaba en un ambiente con gente que era igual que yo. Pensaba que nada superaría a la danza y me encontré con eso. Como si me catapultara. Me encontré en mi sitio. Comencé a estudiar allí mientras me sacaba la carrera y desarrollé más aún mi pasión por el escenario. A niveles astrológicos. Todo comenzó a formarse.
¿Te planteaste renunciar al camino de actriz?
Nunca me lo he planteado como tal, pero si me he visto en la situación de no poder realizar lo que quieres hacer. Empiezas a dar vueltas en ese pensamiento de “¿Va a llegar?”. Estás en esa situación del parón, de la crisis, de la situación de la mujer a cierta edad en el cine, las redes sociales que exigen demasiado… Llegas a un momento que a veces te preguntas “¿Qué pasa con la vida? No estoy actuando”. A nuestro colectivo, si nos quitas eso, es como si nos faltara el aire. Es una situación de dependencia. Te puedes cuestionar esas cosas, aunque no lo harías.
Por lo tanto, ¿Ser actriz es tu vocación?
Es una pasión absoluta y una necesidad. Es lo que me hace levantarme cada día. Forma parte de lo que soy. Si me alejo de lo que soy dejo de ser yo de alguna forma.
Si no fueras actriz ¿Qué oficio querrías ejercer?
Me gusta la fotografía. Tengo una pasión con ella. Me gusta la escritura. He escrito un guion cinematográfico y un guion teatral. Hay algo con el mundo creativo, con la fotografía, la imagen, contar historias, escribir... Es un lugar en el que me siento muy cómoda. Las épocas en las que no actúo, creo. Estoy en un momento en el que no me da miedo estar en una situación laboral en la que no puedo enlazar un trabajo con otro porque estoy creando
¿Cómo te ves dentro de diez años?
Me veo actuando muchísimo (risas). Veo mi vida rodeada de oportunidades artísticas que sean un reto. Tengo la esperanza (ya lo estamos viviendo ahora) de que cada vez las historias de las mujeres tienen más eco, interesan más a todos. Creo que en un futuro habrá más historias, más personajes. Habrá un lugar para las actrices de mi edad. He pasado los 30 y se convierte en una dificultad a la hora de encontrar papeles. Da igual el rango social, la piel, el color, la edad. Por eso veo en un futuro ocupar un lugar con más trabajo. A pesar de que ahora no sea el momento ideal. Está habiendo un boom en ese aspecto que es vital. A mí me emociona, pensar en las nuevas generaciones de actrices. ¡Ojo! Que nosotras hemos abierto ese camino, al igual que otras mujeres mayores me lo abrieron a mí. Se están dando muchos pasos. Yo quiero llegar a ser abuelita, y estar actuando.
¿Recomendarías el camino de actriz a algún ser querido?
El camino de actriz creo que es único en cada persona. Sí recomendaría conectar con lo teatral o con estudiar personajes y otro tipo de historias. Nos hace más humanos. Aprender a mirar mejor, a comprender cómo actúan los demás. Nos hace conocernos a nosotros mismos y conocer mejor a los demás. Creo que esa es un poco la función del teatro. por eso comenzó el teatro, nos reunimos para comprendernos entre nosotros. No sentir rechazo hacia nuestras propias vivencias. Por eso creo que es tan importante que siga existiendo el teatro, el cine etc. Yo creo que la persona que soy hoy en día con mis cosas buenas y malas ha sido en base a mi formación como actriz. Ha sido una carrera de fondo hacia un crecimiento personal.
¿Has vivido experiencias machistas en esta industria?
Lamentablemente sí. He vivido en mis propias carnes una situación muy difícil para mí. Es algo que todavía está en proceso, pero sí puedo decirte que he vivido una situación muy traumática que tiene que ver con el abuso de poder de la figura director-actriz. Lo estoy escribiendo y plasmando en mis personajes porque es algo, que, a día de hoy, todavía me da miedo. Me cuesta encajar ese tipo de situaciones Me genera impotencia. Yo lo primero que pensé fue “Yo tengo la culpa de esto” y he de decir que lo he visto en compañeras y en mis propias carnes. Estuve un tiempo sin hablarlo con nadie. Como sociedad está habiendo cambios, pero aún son insuficientes, porque da miedo hablarlo. Por miedo al rechazo, a quedarte sin trabajo. Admiro a la gente que no tiene miedo. Veo las nuevas generaciones y yo flipo. Me muero de la envidia y el orgullo. Como ponen sus límites, hasta donde permiten llegar. Podríamos estar hablando cinco horas, pero, en resumen, sigue pasando.
¿Qué opinas de la industria cinematográfica?
Hay de todo, pero como en todos los gremios. El cine es vital para la sociedad. ¿Que hizo la gente en la cuarentena? Ver cine. Nos ayuda a aprender. Hay cine que es puro entretenimiento pero que de repente, te enseña cosas.
¿Un consejo que darías como mujer y como actriz a todas aquellas mujeres que piensen en estudiar interpretación?
Si oyes la voz, yo te aconsejo que la sigas.