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ENALTECIMIENTO

DEL ODIO

A ver, a ver, a ver, que yo lo entienda. 

 

 

Sé de sobra que la justicia en este país está desfasada. “Cómo el mundo del periodismo” pensarán algunos: pues sí, exactamente, me voy a quejar de los dos. Volviendo a la justicia española, conozco sus límites, conozco sus errores, sus salidas de raíl y sus aciertos, sin embargo, esto que está ocurriendo ha hecho que la poca esperanza que tenía en el sistema judicial caiga del todo.

 

 

Cómo muchos sabemos el  rapero Hasél (Pablo Rivadulla) ha sido condenado a nueve meses de prisión por crear y promover una canción que chillaba acerca de algunos de los “deslices” de la monarquía española. Los juicios lo han definido cómo “Enaltecimiento del terrorismo” artículo 578 del Código Penal. La misma sentencia impuesta a este rapero unos años atrás, debido a otras canciones subidas  a la plataforma de youtube que le costaron una pena de dos años. 

 

 

A todo esto, los jueces dictan que no se trata de canciones que puedan respaldarse en el derecho a la libertad de expresión ya que incitan al odio. Me hace gracia, sinceramente. Si lo pensamos es gracioso. Vox acaba de ganar 11 escaños en las elecciones catalanas. Vox. Un partido que si se caracteriza por algo es por su discurso de odio. Nos olvidamos de sus meteduras de pata, pero hasta hace relativamente poco, los dirigentes del mismo recogían los nombres en listas “negras” de profesores y personal docente con tendencias sexuales que se salieran de lo estrictamente heterosexual. Esa sexualidad que los integrantes de dicho partido consideran correcta, natural y única (pues todos los demás están enfermos). Recordemos también, que no apoya el matrimonio homosexual, que no apoya la ley trans, ni el aborto, ni la ley de violencia de género, ni ninguna ley que nos haga avanzar por la calzada unos pasos más que en el siglo XX

 

 

Y de nuevo hablamos de odio,  y solo puede venirme a la cabeza, las imágenes de dos policías agrediendo con fuerza y abuso de poder y autoridad al padre de una adolescente de 14 años en Linares, que aterrorizada grababa y pedía ayuda para salvar a su padre.  A estos policías (que recuerdo que están ahí para protegernos) solo se les impone una pena de dos (la misma pena que le pusieron a Hasél por sus canciones) a cinco años. 

 

O a lo mejor aquel grupo de whatsapp compuesto por militares jubilados que para nada transmitían un mensaje de odio a los que se sitúan en la margen izquierda de la política. 

 

 

El odio es un sustantivo con el que convivimos, y que dependiendo de la situación puede ser motivo de cárcel o de voto. Desde aquí pido que repasemos de nuevo las prioridades del sistema judicial. No dejemos en la calle a agresores y llenemos la cárcel de cantantes. Por favor, busquemos la salida a una justicia vieja, a una constitución que si no recordamos bien,  lleva vigente desde el 1978. Han pasado más de 40 años, y aunque a algunos les parezca muy poco tiempo, en esta época son pasos de gigante. 

 

Pensemos justamente. No castiguemos la libertad de expresión ni alabemos al odio político. No más enaltecimiento del odio.

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Fotografía: Galería de imágenes de Google BYN 

Ilustración: Matagon 

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