GrITO
JUICIOS
a puerta abierta

El otro día salí al supermercado, y no pienso volver a hacerlo en lo que quede de confinamiento.
Según andaba por la calle, veía cómo todas las personas desde sus balcones analizaban cada uno de mis movimientos. ¿Lleva bolsa? Sí, sí tranquilos. ¿Lleva puestos los guantes? Sí, los veo ¿Cuánto tiempo lleva fuera? Puede que ya lleve sus 20 minutos, eso es demasiado, habría que decirle algo. Bueno ya sale ¿Lleva mucha compra? No demasiada ¿Ha salido solo para comprar eso? ¡Pero que irresponsabilidad! ¡Que alguien le diga algo a esa niña!
Si antes costaba que te saludaran por la calle, o que tan si quiera te ofrecieran una educada sonrisa, ahora podemos esperarnos lo peor.
Ya no son los juicios a puerta abierta desde los balcones, si no la gente que cuando te mira, no te ve. No estornudes delante de nadie, y si tienes que toser, carraspea, porque las personas a menos de un kilómetro de distancia van a saltar a cinco. Hablamos de responsabilidad ciudadana, hablamos de empatía, sin embargo la escasa educación que antes había se ha desvanecido por completo.
El virus no solo ha afectado infectando la salud anímica de las personas, sino que también ha convertido a la sociedad en una especie de colectivo desconfiado, violento e irascible (si no lo era ya). He visto policía saltando a la mínima, vecinos disfrutando del dolor ajeno, y gente en redes sociales insultándose con letras en mayúscula. El virus no me da miedo, al menos no por ahora.
Es la sociedad confinada y violenta la que me asusta

Fotografía: Galería de imágenes de Google BYN