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"De aquí para allá"

La inestabilidad emocional

El trastorno de inestabilidad emocional afecta a un 6% de los jóvenes, siendo la patología mental más común entre ellos. 

Oihana López Martínez 

Bilbao- 19 Abril 2021

El término inestable está constituido por la palabra “estable” y el prefijo “in-”. Un prefijo negativo que expresa el valor contrario a la palabra que acompaña. Por lo tanto, el término inestabilidad ofrece la idea de que algo no es estático.  Algo que no se mantiene igual a lo largo del tiempo.

 

Cuando añadimos la palabra emocional, se complica la cosa. Las personas somos un 50% razón y un 50% emoción. Sin embargo, hay algunos individuos en los cuales este último porcentaje  se encuentra un tanto elevado y esto conlleva diferentes problemas. En el caso de la inestabilidad emocional, que la emoción sea intensa e imposible de controlar no es el mayor de las dificultades, sino que esta emoción es increíblemente cambiante. De un segundo a otro se suceden los estados de ánimo. Un paciente con dicho trastorno puede sentirse el rey del mundo en un minuto y la mayor  miseria al minuto siguiente. Sencillamente, va de “aquí para allá”.




 

Para realizar este reportaje se ha investigado a cerca de los pacientes y la dolencia dentro del mismo centro psiquiátrico San Juan de Dios situado en Santurtzi. 






 

 

 

 

 

 

 

 






 

 

 

“Estoy triste” 

“Pues no lo estés”


 

Antes de introducirnos de lleno en la inestabilidad emocional, intentemos comprender primero qué es un trastorno mental. Estamos experimentando un creciente boom en torno a este tema, sin embargo queda un largo camino que andar. Ha pasado de ser un tema tabú, a ser un tema por el que se lucha, se habla y se vive. Y es que ya era hora, que a la salud mental se le diera la misma importancia que a la salud física.

 

Lo difícil de esta cuestión es que un malestar físico es fácil de detectar: me duele una rodilla, no puedo mover el hombro, me pica la garganta ...Sin embargo ¿Como se detecta una dolencia mental?

 

En este caso los protagonistas son los  pensamientos. Esas frases a veces incoherentes que barren nuestra mente a cada minuto. De una idea salen otras tres: aquello que dije podía no haberlo dicho y aquello que diré debe ser sensancional. Esa es nuestra voz pensante y muchas veces, nuestra mayor enemiga. Los pensamientos provocan emociones y esas emociones de nuevo inundan nuestro cerebro de pensamientos. Entran en un bucle negativo del cual es muy difícil salir. 


 

Sin embargo, otra de las diferencias entre la dolencia física y la dolencia mental, es que no se puede apoyar ni ayudar de la misma manera. A un paciente cuyo diagnóstico es la depresión crónica, no se le puede decir “¡No es para tanto! No estés triste” Sal a la calle y date un paseo. Aireate”. Como podría decirse en una dolencia física. 


 

Un trastorno mental  se refiere a una amplia gama de afecciones de la salud mental, es decir, trastornos que afectan el estado de ánimo, el pensamiento y el comportamiento.


 

De nuevo, es complicado encontrar el origen de una enfermedad mental, ya que muchas veces no se da de forma visible. El malestar se origina en el interior y se manifiesta en el interior. 













 

Omar Oribe:Creo que soy maravilloso y a la vez, la mayor mierda del mundo”


 

Omar Oribe es un paciente diagnosticado con inestabilidad emocional tratado en el psiquiátrico de San Juan de Dios (Santurtzi). “En un momento pienso que soy genial, que soy super inteligente, bondadoso y amable, y al segundo me siento fatal, nadie me quiere y quiero morirme. Es así de sencillo”.


 

La inestabilidad emocional consiste en sufrir cambios relativamente bruscos en el estado de ánimo que puede causar mucho mal estar tanto a la persona como a su entorno. Es una disfunción en la estructura psíquica y se caracteriza por la variación constante de sentimientos sin motivos o por causas insignificantes. 

 

En conclusión, el paciente va de aquí para allá. Con un vaivén  preocupante en las emociones que puede derivar en daño, tanto a sí mismo ( a través de autolesiones) como a sus relaciones sociales.

 

Se trata de un trastorno de la personalidad (así como puede ser el TLP: trastorno límite de la personalidad y otros). Dentro de este grupo se considera uno de los trastornos “dramático-emocionales”






















 

“Solo estoy cansado, mamá


 

¿CÓMO DETECTAR LA INESTABILIDAD EMOCIONAL EN UN ADOLESCENTE?


 

El paciente  podría sufrir esta clase de síntomas:


 

- Falta de comunicación: el paciente no sabe comunicarse correctamente. No puede expresar con claridad sus emociones, sus sentimientos o las causas de estos. Encierro interno. Falta de expresar las emociones explosivas 


 

- Centrarse excesivamente en las emociones negativas: más que en las positivas.

- Baja tolerancia a la frustración

 

- Cambios rápidos de humor: siendo muy reactivos a las circunstancias y en otras ocasiones   sin tener nada que ver con las circunstancias. 


 

- No saben manejar bien sus habilidades sociales: lo que les produce grandes dificultades al mantener amistades o relaciones sentimentales. 


 

- Pasan de la euforia a la apatía: sentimientos extremos peligrosos.

 

- Inconstancia para preservar una tarea: son incapaces de llevar proyectos a largo plazo 

 

- Débil control emocional: es complicado mantener un control sobre las emociones tan intensas que se desbordan por todas partes. 

 

- Personas enamoradizas: Gran dependencia afectiva. Buscan siempre apoyo en personas que actúan como pilares, pero depositan tantas expectativas en ellos que cuando estos fallan o no cumplen las mismas, la respuesta es de una reacción de autodestrucción que afecta a todo. 

 

- Baja autoestima : como la gran mayoría de trastornos, la baja autoestima puede ser un factor clave para originarse o una consecuencia del mismo. 


 

Guillermo Maiyner, Psiquiatra de Consultas Externas del Servicio de Psiquiatría y Psicología del centro IMQ AMSA. Psiquiatra en la Unidad de agudos hospitalaria de IMQ AMSA : “Las personas tenemos la manía de mirar continuamente hacia afuera. Los detalles de las demás, las cosas pendientes que tengo por hacer etc. Sin embargo, a veces tenemos que echar un vistazo hacia dentro (introspección se llama) y darnos cuenta de que hay algo que no va bien con nosotros mismos y que debemos tratar”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

¿Por qué a mí?


 

La gran pregunta es: ¿Por qué a ellos?

  

¿Qué han hecho los jóvenes esta vez para ser los sujetos directos de esta enfermedad?

 

Algunas de las teorías dictan que la crisis económica de los últimos años está agravando la situación, debido a las dificultades que encuentran los jóvenes a la hora de encontrar empleo y por ende independizarse. Existe un condicionante generacional que les sitúa en una posición acomodada con respecto a las anteriores generaciones. 


 

Otra de las causas de ese  desarrollo del trastorno en nuestros adolescentes, podría darse en la infancia. Cada paciente es un mundo, y cada educación recibida un mundo más amplio aún si cabe, sin embargo, es cierto que hay una relación entre la sobreprotección recibida en la infancia y el desarrollo de la inestabilidad emocional. 

 

No obstante, se ha observado que la causa más común es el estrés y el estilo de vida poco equilibrado.


 

La Web Mayoclinic, dedicada a  la salud tanto física como mental, centrada ahora en el tema de la covid dicta que: “Las encuestas muestran un aumento de importancia en el número de adultos en los Estados Unidos que reportan síntomas de estrés, ansiedad, y depresión durante la pandemia comparado con las encuestas previas a la pandemia. Algunas personas han aumentado su consumo de alcohol o drogas, pensando que pueden ayudarlos a afrontar sus miedos sobre la pandemia. En realidad, consumir estas sustancias puede hacer que empeoren la ansiedad y la depresión.” 

 

Por lo tanto, puede que ya no solo se trate de adolescentes, sino de un número más amplio de personas que crecerá a medida que se alargue el modo de vida pandémico. Quien sabe, puede que gracias al coronavirus se comience a normalizar el cuidado de la salud mental y nos ayude como sociedad a eliminar los tabúes que lo rodean. 














 

¿CÓMO TRATAR LA INESTABILIDAD EMOCIONAL?


 

La inestabilidad emocional es una montaña rusa de emociones que suben y bajan, dan giros, te colocan boca abajo y te dejan con  ganas de vomitar, sin embargo, tiene tratamiento. Tiene cura.


 

Debemos intentar comprender a las enfermedades mentales como a las enfermedades físicas (ya que también lo son, desajustes en las hormonas o partes del cerebro que no funcionan correctamente) poseen un tratamiento especializado para el mismo.


 

En el caso de la inestabilidad emocional, dependiendo del grado del que estemos hablando, podría tratarse con antidepresivos, un estabilizador del ánimo y algún ansiolítico en caso de que la ansiedad supere los límites y el paciente se vea incapaz de realizar su vida con normalidad. Sin embargo, a diferencia de aquellas enfermedades físicas que se tratan con fármacos, estos trastornos se tratan con terapia.

 

Hay diversos tipos de terapia. Desde las grupales, hasta las terapias musicales, artísticas, dialéctica-conductuales etc. Estas terapias son la clave fundamental a la hora de curar a un paciente.

 

El paciente debe recibir de los profesionales, estrategias, habilidades y herramientas claves que le ayuden a sobrellevar sus emociones y pensamientos. 


 

Itxaso Teresa es Psicóloga en la Unidad de Hospitalización de Agudos de IMQ AMSA y nos cuenta con relación a este tipo de trastornos que: “Muchas veces el paciente se encuentra aferrado a una silla. Una silla a la que tiene cariño, ya que era de su abuela o de su madre o de lo que quieras. Sin embargo, un día esa silla comienza a calentarse. Se calienta hasta llegar a un punto donde la comodidad y el placer de la silla está siendo sustituido por el dolor y el sufrimiento. El quemazón. Sin embargo, por mucho que busquemos ayudar, y apartarle de la silla, si el paciente no quiere hacerlo, no lo hará. Es una realidad que hay que aceptar, aunque duela. Aunque desespere. El problema de los trastornos mentales es que la mayoría de los pacientes no están concienciados sobre su enfermedad, muchos de ellos ni siquiera creen tenerla. Por lo tanto es muy difícil ayudarles”.




 

¿Por qué no se puede vivir con inestabilidad emocional?

Vivir con inestabilidad emocional, además de todas las desventajas que se han mencionado anteriormente, hace que a persona en si mism a sufra una especie de rechazo hacia la vida que lleva, su familia, su forma de ser etc. Y quiere acabar con ella. 

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Fotografía: Galería de imágenes de Google BYN 

Fotografía: Galería de imágenes de Google BYN 

Fotografía: Galería de imágenes de Google BYN 

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