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Jorge Díaz: "No hay que huir del pasado"

¿Escritor, publicista, nostálgico, bloggero? Jorge Díaz recoge esas cuatro cualidades y algunas más. El proyecto de “Yo fui a EGB”, desarrollado por él y su compañero Javier Ikaz, comenzó con una página de Facebook y acabó convirtiéndose en cuatro libros, giras musicales y juegos de mesa. Experimentó un boom y creó una comunidad de nostálgicos unidos por una razón: la EGB.
¿Cómo surgió el proyecto de “Yo fui a EGB”?
Todo nació de la forma más inocente. Javi y yo siempre teníamos ideas en la cabeza y un día salió la frase “Yo fui a EGB”. Nos gustó. Era como una marca. No hacía falta decir nada más. Lo primero que hicimos esa noche cuando llegamos a casa fue abrir una página de Facebook. Sin más pretensiones. Colgar fotografías, expresiones, cosas de aquellos años. Empezó a subir de seguidores y al cabo de un año pegó un subidón de 20.000 seguidores más, hasta el millón y medio que somos en la actualidad. Nos metimos en todas las redes sociales y abrimos un blog. Cuando llevábamos unos meses de vida con el blog nos presentamos a los premios los 20 blogs y los premios bitácoras e hicimos doblete y no solo eso sino al premio de mejor blog del año. Algo que no esperábamos. Desde ahí fuimos sacando más productos.
¿Qué crees que hizo que tuviera tanto “Boom”? ¿Que el proyecto tuviera ese recibimiento?
Somos muchos los que fuimos a EGB. Duró desde 1970 hasta el 95, son 25 años en los que hubo un “baby boom”, mucha población. Ya toca recordar. A un chavalito de 18 no le apetece recordar el pasado porque fue ayer como quien dice, pero nosotros que somos gente de 40 años o 50, ya toca recordar cuando tenías 15. Ya ha pasado el suficiente tiempo como para que las cosas dejen poso y ya apetezca recordarlas. Hay algo muy bonito y es que en aquellos años había muy pocas cosas y nos dimos cuenta de que todos hacíamos lo mismo. Hoy la sociedad es más heterogénea, pero en aquella época todo era más homogéneo. Da igual que hoy sea una madre de casa, el director de un banco, un actor, diferentes estratos de la sociedad, de pequeños comíamos las mismas chucherías, veíamos los mismos dos canales que había y soñábamos con las mismas marcas de ropa. Hay un sentimiento muy de comunidad.
¿Qué dirías que hoy por hoy sigue moviendo este proyecto?
La gente dice que es muy terapéutico. Empezamos en el 2013, con toda la crisis. La gente lo estaba pasando mal económicamente, en los medios de comunicación todo eran noticias negativas. Todo era como un horror. Entrar todos los días en nuestra página y recordar aquellos tiempos cuando éramos felices, de alguna manera sacaba una sonrisilla, hacía que las personas se sintieran mejor.
¿Te gustaba tu oficio de publicista?
Sí. Yo trabaje como publicista en una agencia 4 años, luego en otra durante 10 y luego cree mi propia agencia de publicidad. A mí la publicidad es algo que me ha gustado mucho. Además “Yo fui a EGB” es un proyecto de mucha publicidad, por lo tanto, sigo ejerciendo de publicista.
¿Te sirvió tu paso por la universidad?
Yo creo que sí. Creo que todo lo que volcamos en nuestro proyecto es todo lo que estudie, que de alguna manera me sirve. También el tema de los blogs, cuando empezó el boom de los blogs, Javi y yo escribimos profesionalmente y creo que todo eso nos ha servido.
¿Cuál dirías que es tu vocación?
Bueno, un poco de todo. Yo veía muy claro cuando estudiaba publicidad que no es solo lo que estudias, sino que tienes que estar muy al día, de la música que se lleva, del cine, las tendencias, la moda. Todo te viene bien para luego aplicarlo a tu diseño. La creatividad es eso, es algo efímero del momento. Hay que estar en el momento actual. Yo soy una persona que tiene mucha inquietud por los temas culturales y por estar a la última, y creo que es lo que me mueve un poco.
¿Cree que a las generaciones de hoy en día nos ocurrirá algo similar con nuestra infancia? o ¿Qué cada vez se le da menos importancia a los tiempos pasados?
Yo creo que sí. Al final es algo a lo que todo el mundo recurre. Es muy curioso, porque es un término del que la gente huye. “Uy yo no soy nostálgico”. Te das cuenta de que al final todo el mundo tiene en alguna parte eso de recordar. Siempre hay algo. Un regalito que te compró tu padre o tu madre que ya no está. Siempre va a haber algo que te va a mover. Y no me parece algo malo. Creo que es algo terapéutico. No hay que huir del pasado. Nosotros tampoco decimos que aquello sea mejor, ni lo valoramos. Todo desde el 2021. Yo creo que con las nuevas generaciones pasará lo mismo. ¿Por qué no vas a recordar con cariño dentro de unos años un programa que veías de pequeño o alguna coreografía con tus amigas? Creo que es un juego peligroso entrar en el debate de “aquello era mejor y hoy todo es una mierda”. Tenía sus cosas buenas y sus cosas malas. Como ahora. Es lo que hemos vivido y es bonito recordarlo. No se puede huir de ello.
Hoy por hoy ¿Volverías a la EGB?
Es muy curioso (risas). Yo siempre decía que no volvería atrás, pero desde la pandemia me ha dado ese royo de que si volvería al pasado. Es algo que me pasa curiosamente desde el pasado año. Tanto como la infancia o la EGB no, pero sí la universidad. Sí que me gustaría volver atrás. Antes te habría dicho que no.
¿Un consejo para aquellos jóvenes que tienen una idea como esta?
No tires la toalla. Muy tópico pero muy cierto. Nosotros cuando empezamos no fue todo inmediato. Empezó como algo normal, pero en ningún momento tiramos la toalla. Creímos en el proyecto y seguimos y seguimos hasta que se hizo viral y explotó.
